[Él
quiere manos
para
bailar el futuro.
No
necesita justificarse
porque perdió el miedo a la vida
y vive el presente como si fuera una danza.
Sonríe y observa
con ojos revoltosos,
cree que la vida no le debe nada,
cree en la palabra y en la aventura,
y reivindica el beso y la caricia
como
forma de expresión auténtica]
Bailemos
[me
dice mientras me coge de la mano]
Bailemos el futuro mientras el resto del mundo
arde bajo la envidia
de querer la mitad de lo que tenemos nosotros,
de observar la autenticidad simple y sencilla
de dos manos que se entrecruzan
y no piden perdón
ni piden permiso,
[la
vida tiene sentido
cuando
me aprieta la cintura con sus dedos
que
nunca se cansan de ser libres]
de ver la complicidad hecha roce,
de ver como la noche
se nos hace de día en un minuto
porque el tiempo se nos fue de las manos,
de ver
[todo
es poesía:]
como el presente se nos vuelve anarquía,
como el futuro se nos vuelve una idea
de algo que algún día vendrá
y que tomaremos sin miedo como tomamos este vino
que nos lleva sin reparos
a contarnos las verdades con la piel.
Y de ver
como defendemos a gritos
[el
amor
hecho
libertad,
la
libertad
hecha
baile]
el baile
como forma de vida.